Las Constelaciones Familiares como movimiento terapéutico.
Las Constelaciones Familiares son la herramienta creada por la filosofía de Bert Hellinger para ver la realidad de lo que nos está afectando, nos facilita mirar más allá de lo que se nos presenta como un conflicto de la vida cotidiana.
Lo que se presenta como “el síntoma” es lo que se manifiesta a través de la enfermedad, los accidentes, los problemas de conducta de los hijos, la escasez de dinero, los problemas de parejas, las crisis como cualquier síntoma disfuncional que se nos presenta en la vida diaria. Estos síntomas o hechos nos están mostrando lo que realmente tenemos que mirar con amor y asentimiento, logrando incluir, abrazar, honrar, agradecer y dejar descansar en paz en nuestro corazón.
Las Constelaciones Familiares nos muestran el “lenguaje oculto” del problema, sacan a la superficie aquello que causó dolor o vergüenza en el alma familiar de manera inconsciente y de modo energético, algún integrante que llegó después al sistema, está unido a ese acontecimiento y repite la conducta de la persona que causó dolor o vergüenza.

El alma y la memoria familiar no permiten exclusiones y tienen que equilibrar enviando la misma situación, todas las veces que sea necesario, hasta que algún descendiente tome conciencia de la necesidad de incluir y restaurar ese movimiento no completado anteriormente. El reconocimiento y la inclusión, que está pidiendo el alma familiar, es el elemento reparador y sanador del descendiente vivo, al servicio de su sistema familiar desde un amor sano.
Lo que se nos muestra como problema o conflicto, encontrarás la solución que estás buscando. La constelación se transforma en un movimiento terapéutico a traves de la toma de conciencia de lo que no habíamos podido mirar hasta este momento y en el propio movimiento encontramos el Movimiento de fuerza Sanador.
El gran pensamiento central en la filosofía de vida que nos regala Bert Hellinger, es la práctica constante de no distraernos y mirar lo “esencial” para nuestras vidas en nuestro presente, alcanzando así el camino de la reconciliación con todo y con todos. Primeramente, a través de la aceptación incondicional de la vida dada por nuestros padres, luego a la aceptación e integración de la realidad de todo tal y como fue.
Darle un lugar en nuestro corazón a todos los integrantes de nuestro sistema familiar, tal y como son, y a nosotros mismos tal y como somos. Más allá de nuestro lenguaje mental y emocional infantil que nos repite: “podría haber ocurrido de otra manera”, podemos reconocer e integrar que todo lo pasado era necesario, tal y como sucedieron los hechos, para encontrar las herramientas necesarias y así crecer y fortalecernos. No podemos modificar nada del pasado, todo está al servicio de la vida, aunque en ocasiones no lo podamos entender.
La fuerza para nuestro presente también está en incluir los grandes dolores, vergüenzas, violencias, secretos, miedos, arrogancias y todo lo que le ha tocado vivir a nuestro sistema familiar, gracias a ellos y a todos los que hicieron espacio, para que nosotros estemos aquí. Reconocer lo que existió, honrándolo y agradeciendo con amor, para que cada integrante del sistema, pueda ocupar el lugar que le corresponde con dignidad. Del mismo modo, cada acontecimiento que nos precedió, tiene derecho a ser mirado. El reconocimiento es el camino de la reconciliación, como acto de profundo crecimiento espiritual.

Las Constelaciones Familiares nacen con las comprensiones de Bert Hellinger, luego de realizar un amplio recorrido en la investigación en terapia sistémica familiar y otras líneas de trabajo enfocadas en el crecimiento humano. Él nos presenta una nueva mirada con la actitud fenomenológica y sistémica, que en principio nos puede parecer difícil de comprender y mucho más de practicar y aplicar a nuestra vida cotidiana.
Para ello tenemos que salirnos del concepto de querer entender desde la lógica y entrenarnos en los nuevos modelos que nos plantea la evolución humana, y que Bert Hellinger nos transmitió con tanta sabiduría y generosidad.
Es necesario mirar más allá de lo que estamos acostumbrados a ver desde nuestros juicios y creencias. Tenemos que abrirnos a una mirada profunda y consciente de nuestras emociones conocidas y de nuestros conceptos aprendidos en el viejo paradigma. Hacer un ejercicio de vaciamiento de conceptos anteriores y dejar que lo nuevo de nuestras vivencias nos lleven a otras percepciones de la conciencia del ser.
Esta filosofía de vida es una gran herramienta del siglo XXI, para poder mirar lo esencial.
“La verdad nos hace libres”, decía San Agustín y es que cuando podemos ver lo que estaba oculto, le facilitamos luz y fuerza y a partir de ese momento, alcanzamos la toma de conciencia necesaria para poder actuar. En algunas ocasiones nos aferramos al sufrimiento como elemento conocido y libre de desafíos, acostumbrados a ese tono, a ese ambiente conocido, que nos representa lo aprendido y familiar
¿Podemos encontrar la paz, el amor, la felicidad, la alegría, una vida plena, aún con los retos difíciles que nos presenta la vida?
Si, si estás dispuesto a despertar y descubrir el potencial y el gran legado que nos han regalado nuestros ancestros, sus dones y grandezas y también su capacidad de fortalecerse en las inclemencias y los sufrimientos que les presentó su momento de vida. También si estás de acuerdo en encontrar tus propias fortalezas a pesar de lo duro que pueda haber sido tu historia de vida.
Como menciono más arriba, “la práctica constante de no distraernos y mirar lo esencial para comprometernos con nuestra vida, tomando con amor nuestra realidad en el presente, es el gran movimiento sanador y terapéutico de esta filosofía de vida que nos entrega Bert Hellinger”
Si lo acostumbrado ya no te funciona ¿puedes darte el permiso para experimentar otra manera de observar y comprometerte con tu vida, a través de un cambio profundo?
Espero tu respuesta.
Celia Beatriz Sánchez Arcangeletti: Consteladora Familiar.

Hola Celia. Soy Carolina y si me gustaría y quiero buscar otra manera de observar y comprometerme con mi vida.